La luz plateada del amanecer se filtraba por las altas ventanas del Salón de los Tapices cuando Astraea fue conducida a su primera "visita de supervisión". Caminaba con la espalda recta, tal como Lady Elara le había enseñado, pero sus manos estaban ocultas en los pliegues de su vestido para que nadie viera su temblor.
Mikhail y Soren caminaban a su lado, sus rostros como máscaras de piedra, con las manos apoyadas en los pomos de sus espadas. Al llegar a la antecámara, Silas estaba allí.
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