Capítulo 156: El Espejo del Tiempo Herido
La figura de Malphas, con su máscara de plata llorando sangre dorada, se alzaba como un monumento al sacrilegio sobre la hierba marchita. El silencio que siguió a su sentencia fue más pesado que el estruendo de la guerra que acababan de abandonar. Astraea, aún envuelta en la luminiscencia plateada del río de las miradas, sintió cómo el sol en su médula se enfriaba ante la visión del espejo. Dentro del cristal, las imágenes no eran meros reflejos; eran f