La primera noche en el Palacio de las Sombras fue una tortura de silencio y lujo. Astraea se despertó antes del alba, confundida por la suavidad de las sábanas de seda. Por un instante, buscó con la mano el suelo frío del sótano de la manada, pero solo encontró el colchón mullido.
Se levantó y caminó hacia la terraza. Draconis se despertaba bajo una neblina azulada. A lo lejos, las montañas del norte eran apenas una línea oscura en el horizonte, pero para ella, eran una presencia constante, com