El aire en el Gran Salón se volvió denso, cargado de una expectación sanguinaria. El Alpha Thomas se puso en pie, levantando un cáliz de oro. Sus ojos, una versión envejecida y cansada de los de Kaelen, recorrieron a los guerreros con una mezcla de orgullo y desesperación por recuperar el control de la narrativa frente al Rey Lycan.
—¡Manada de la Luna Plateada! —tronó Thomas—. Como cada invierno, cuando la nieve comienza a reclamar las cumbres, celebramos la Cacería de los Espectros. Es el mom