La noticia corrió por la manada más rápido que un incendio forestal.
Damián Plata, el Príncipe Dorado, el heredero intocable, había caído.
Despojado. Humillado. Reemplazado por su hermano menor, el "blando" Mateo.
Afuera, bajo la lluvia, el pack murmuraba. Los guerreros se miraban nerviosos. ¿Qué estaba pasando en la cúpula de poder? ¿Por qué el Alfa Supremo había traicionado a su primogénito?
Pero dentro de la suite principal de Rafael, no había dudas. Ni miedo.
Solo había calor. Y olor a jazm