El bosque estaba en silencio, pero no estaba vacío.
Podía olerlo.
Un aroma ácido y nervioso flotaba entre los pinos. Tabaco barato, menta y sudor frío.
Víctor.
El Beta de confianza de Rafael. El mismo hombre que solía mirarme con asco cada vez que me veía comer en el comedor de la manada, como si mi existencia fuera una ofensa a su estética.
Estaba agazapado detrás de unos arbustos de zarzamora, a unos veinte metros a mi derecha. Su respiración era superficial, intentando ser sigiloso.
Pobre id