Porque en tres días, Lyra ya no tendría lugar.
Y ella… sería la única al lado del Alfa.
Finalmente tendría lo que siempre quiso: el título y el respeto de toda la manada.
Al girar en el pasillo, sin embargo, chocó con algo pequeño y frágil. Petra cayó al suelo con un golpe suave, las rodillas raspadas por el impacto.
—¡Mira por dónde andas, mocosa inútil! —vociferó Camilla, sin siquiera tenderle la mano.
Petra intentó levantarse rápido, pero estaba demasiado asustada para responder. Sus ojos m