Después de dejar atrás las tierras de Vientos Sombríos, Lyra, River y Solomon avanzaron en silencio por el bosque. Los árboles altos filtraban la luz del final de la tarde, pintando el suelo con manchas doradas que danzaban a cada paso. Caminaban en forma humana, los cuerpos marcados por el cansancio de días tensos, pero aún firmes.
Lyra iba un poco más atrás, la mirada perdida entre las sombras, como si su mente estuviera lejos de allí. River y Solomon intercambiaban miradas discretas, cada un