37. PAPA ME MINTIO
Amanda salió del salón en silencio para ir a buscar a su hijo, a quien encontró sentado al lado de una caja de bloques de construcción, de la que recogía una pieza y la volvía a tirar con fuerza al montón.
Intentando que olvidara la horrible escena que se había producido abajo, lo ayudó a bañarse y luego se acurrucó en la cama a su lado para leerle un par de sus cuentos favoritos. Entonces, cuando vio que empezaba a vencerle el sueño, le dio un beso de buenas noches y se levantó para marcharse.
–No me gusta Alejandra –musitó el niño, de repente–. Siempre está empeorando todo. ¿No te parece, mami?
–Si –respondió ella, con sinceridad–. Pero a la nonna quiere que ella se quede, así que tratemos de ser amables con ella, ¿de acuerdo?
–De acuerdo –dijo Santi, de mala gana–. Pero, papa me mintió, mama, . . .él dijo que ella ya no vivía aquí
Amanda abrazo al niño –Ella no vive aquí, solo que la nonna, la invito a quedarse por lo de su apartamento, hijo.
–¿Le dices a papá que siento haberme co