Esa tarde cuando Amanda salió al pasillo, noto que algo no estaba bien. De momento oyó la voz de Santi, muy airada. Mientras bajaba por la escalera, Amanda se preguntó qué estará pasando.
Siguió las voces hasta el salón y lo que vio la dejó petrificada. Alice y Vitto miraban a un malhumorado Santi. El niño miraba con disgusto a Alejandra, había regresado y ya estaba provocando problemas. Amanda pensó–. Claro tenía que ser Alejandra la que causara aquel caos.
–Pero, cariño, yo no te he dicho que