PERROS DEL MAL.
—Claro que no me importa. Lo que tú me has dado no se compara con todo el dinero del mundo —sus palabras me calmaron y el sosiego hizo acto de presencia. Sin embargo, el frío de su partida continuaba fustigando mi alma.
—Sabes Estefanía, en un momento valoré la idea de tomarte y llevarte conmigo, de huir juntos y mandar al diablo a todos… no sabes cuánto he luchado contra este instinto y más ahora después de lo que sucedió en el río. Sentí esa pasión tan ferviente con solo sentir tu cuerpo j