EL LLAMADO DEL LINAJE.
Adrián.
¡Ya está volviendo en sí! —Escuché decir a una voz lejana, aquel murmullo me lastimaba los oídos.
—¡Gracias a Dios! —exclamaba otra; luego, poco a poco, sentí la familiaridad de aquellas voces, era la voz de Pablo y Anhia.
—Dile a mi madre que Adrián ya está recuperando el conocimiento para que se calme, yo necesito hablar a solas con él. —ordenó Pablo a su mujer; entretanto mi visión aún era defectuosa y un dolor de cabeza insoportable me poseía ¿Dónde había estado? ¿Qué me había