Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl viento se apaciguó, Rodolfo se tumbó en su sillón y pasó sus manos por la sien, el padre lo contempló.
—Rodolfo debes ser sincero conmigo —él subió el rostro.
—Dime, ¿alguno de tus dos hijos presenta esta marca? —Rodolfo suspiró.
—Ninguno de los dos —declaró sin titubear.
—¿Estás seguro hijo mío?







