Mundo ficciónIniciar sesiónEstefanía es una joven mestiza que lleva una vida cómoda y privilegiada, bajó la tutela de Ana Álamo, dueña de la productiva hacienda: "Los Álamos". Todo su mundo cambia con la llegada de Adrián Álamo (nieto de Ana) y la del misterioso Arturo Palacios, Conde Domine, dueño de la enigmática hacienda el "Renacer". Junto a Adrián y Arturo Estefanía conocerá el amor, el odio y el engaño, pero también descubrirá un mundo marcado por extraños hechos sobrenaturales que vienen ligados al linaje de la familia Álamo y Palacios. Atrapados en una dramática relación, Estefanía y Adrián enfrentarán el despertar de una dolorosa realidad plagada de misterios, que los llevarán a su resurrección y al descubrimiento de que los humanos no estamos solos en este mundo.
Leer másSiempre ha existido el rumor de que no estamos solos y que en otros planetas o en alguna constelación lejana existen seres que, con una tecnología más avanzada nos observan, estudian nuestro modo de vida y el potencial de nuestro mundo, un mundo al cual nosotros hemos dañado y desaprovechado. Muchos juran haber visto a esos seres, otros aseguran que se han mezclado con los humanos y han creado una especie híbrida más avanzada. Si se piensa con detenimiento puede decirse que la idea no es descabellada. Aunque les parezca absurdo, puedo asegurarles que no lo es.
Algunos de estos híbridos saben que no son totalmente humanos, desconocen su ascendencia, les cuesta lidiar con sus diferencias, desconocen el por qué tienen dones especiales, expresiones y comportamientos diferentes. Ellos no son lo que parecen ser y en muchas ocasiones los rumores sobre ellos son ciertos. Sabemos que el mundo que conocimos cuando pequeños no era realmente como nos lo pintaron; al contrario, era muy diferente. Muchos lo saben, pero no lo reconocen.
Ellos han estado entre nosotros desde hace mucho tiempo, mezclándose con el rebaño y convirtiéndonos en sus ratas de laboratorio. Ningún humano tiene ni la más remota idea de lo que pueden hacer esos seres y de los poderes que poseen...
Recuérdenlo bien, no estamos solos...
Adrián Álamo.
Adrián. Comenzaba a tener miedo de seguir viviendo, no quería comprender que el final de una etapa es lo que hizo posible el avance siguiente. Quedé observando a la mujer que amaba mientras su último suspiro le abandonaba y quedaba solo la caja vacía de su cuerpo. Mis manos temblaban, toqué su rostro con tal sensación que era indescriptible, solo se podía comparar con el infierno; Estefanía había sido fuerte, yo lo intentaba ser. —Todo estará bien, amor mío. Yo seguiré lo mejor que pueda sin ti… Reúnete con mi abuela, amor de mi vida, que ella te lleve a casa… Estefanía, mi alma se derrumbó esta noche junto a ti—manifesté mi profunda tristeza. Mi corazón moría con ella para siempre, nunca más sería el mismo. Había sido condenado a vivir sin vida por toda la eternidad y Arturo había sido condenado al mismo destino. La guerra había cesado en ese momento, todos volvieron a su lugar, pasarían siglos para volverla a ver, siglos y fuego. Me arrodillé ante su cuerpo, Arturo tuvo la misma i
Estefanía.La sangre brotaba de mi boca y un dolor intenso quemaba mi interior; un creciente instinto maternal me poseía, obligándome a proteger mis entrañas, pero no podía; encima de mí estaba el cuerpo de Arturo; sentía cómo su aliento palpaba mi cara y cómo la vida se me escapaba rápidamente. Luchaba por abrir mis ojos que se querían cerrar contra mi voluntad, se me dificultaba respirar, entonces lo volví a ver; aquel rostro inmortal que se negaba a morir, me miraba con angustia, él también trataba de poner su mano en mi vientre; su mirada azul estaba cristalizada por las lágrimas, se encontraba tan cerca de mi rostro, que los mechones negros de su cabello acariciaban mis mejillas. Las fuerzas me estaban abandonando con rapidez, tenía la visión empañada, mi mano sin fuerza se posó en su rostro tocando sus labios, donde fluían hilos de sangre; él también parecía agonizar.—Hubiera preferido morir antes de hacerte pasar por esto, pero no pienso perderte… No a ti, esta noche te encuen
Arturo.—¡Estefanía! —grité su nombre al percibir lo que había hecho; los centinelas y mi clan permanecieron inmóviles mientras me alzaba. Vi a Luthzer burlarse y los centinelas de la primera fila abandonaron el lugar. —¡Sé, está conectado al libro de las sombras! —continué vociferando, Nahethis y Alyan me miraban incrédulos.—Se volvió más astuta que tú, Arturo. Me gustan las agallas que tiene tu esposa… Las descendientes de los Álamos tienen almas difíciles de doblegar —manifestó Luthzer, su actitud me llenó más de ira, así que percibí la traición.—¡Arantxa es una traidora! ¡Hazla sufrir! —exclamó Lavied cuando sintió que Arantxa estaba detrás de todo. Luthzer no me dejó moverme, como una sombra salió y volvió con el espíritu de Arantxa atrapado en sus garras, ella se había vuelto en una masa negra humeante, luego se dirigió a mi madre y a Mariana, mostrándoles aquella alma corrompida que luchaba por escapar de las garras del dios del caos.—Deficientes y estúpidas brujas ¡Se han d
Me despegué de los labios de Adrián contra mi voluntad, pero él no me lo iba a poner tan sencillo y volvió a reclamar mi boca. Ya destruía las barreras, el amor hacía acto de presencia, la mujer que habitaba en mí y que siempre le había pertenecido a él, salió a su encuentro como una fiera hambrienta. Había imaginado tanto este instante, que mi mente se nubló dejando de lado mi realidad.—No hubo un solo día en que no te amara ni te idolatrara… Mi amor, me gustaría amarme de la forma en que tú me amas… con todo lo bueno y malo que hay en mí… no puedo perdonarme —Adrián acercó sus labios a mi mejilla y besó mis lágrimas.—No llores. Mírame, estamos frente a frente, uno en el brazo del otro y, a pesar de ello, seguimos buscando nuestras vidas. Al verme en tus ojos, sé la razón por la que nací y, solo por eso, el mundo se ha vuelto tan hermoso esta noche.—Me gustaría mucho verme desde tu perspectiva, deseo confiar en mí de la forma en que lo estás llevando a cabo a pesar de mis errores…





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