El resto de los días fueron una tortura para mí. Evitaba toparme con Elizabeth y Adrián. Me costaba mucho esquivar a Adrián, cuando realmente me moría de las ganas de verlo, no obstante, por el bien de mi corazón era mejor evitarlo. Más agonizante se volvía mi esfuerzo cuando lo escuchaba preguntando por mí y como mi madrina me excusaba diciendo que estaba indispuesta, aunque su excusa no era falsa realmente: tenía fuerte dolor de cabeza. Una tarde decidí escapar del exilio que yo misma me impus
luisaelenaf
¡Espero les guste cada capítulo y lo disfruten, como lo disfruto yo al crearlos!