Estaba por contestar cuando Joss entró a la sala de emergencia, llevaba uno que otro moretón, pero al verme me sonrió, eso alegro un poco mi día, así que sin darme cuenta ya le estaba devolviendo el gesto.
—Nicholas, por favor déjame hablar con Joss a solas—digo sin dejar de mirar a mi jefe
Mi esposo se levanta a mala gana, pero por suerte hace lo que le pido y me deja a solas con mi jefe.
—¿Te sientes mejor?
—La verdad si, ya puedo respirar, aun me duele el pecho, pero supongo que es por el go