Mónica
El día había llegado. Era nuestra cita con el ginecólogo, y la emoción y el nerviosismo se mezclaban en mi pecho. Hoy descubriríamos el sexo del bebé, y aunque las circunstancias no eran las ideales, quería que este momento fuera perfecto.
Miré a Jhoss mientras terminaba de arreglarse. Su rostro estaba pálido, y sus movimientos eran más lentos de lo habitual, pero aun así, estaba decidido a acompañarme.
—¿Estás seguro de que quieres venir? —le pregunté mientras le ayudaba a abotonarse la