POV SCARLETT
El viento en las cumbres del Altai no soplaba; aullaba como una manada de lobos hambrientos. Llevábamos tres días caminando por senderos que solo un hombre con la visión de Klaus podría identificar. Mis piernas eran bloques de plomo y mis pulmones ardían, pero la visión frente a nosotros hizo que todo el cansancio se evaporara.
Tallada directamente en la roca viva de un acantilado de granito, la Fortaleza de los Susurros se alzaba como una extensión natural de la montaña. No había