POV SCARLETT
Seis meses habían pasado desde que las cenizas de Ginebra se enfriaron. Moscú ya no era solo la capital de Rusia; era el epicentro de un nuevo orden mundial que se susurraba en los pasillos del poder con una mezcla de pavor y reverencia. La Casa Vetrovski no solo gobernaba el submundo; dictaba los términos de la supervivencia.
Me encontraba en el balcón del ala este de la mansión, observando cómo la primera nieve del invierno empezaba a teñir de blanco los jardines perfectamente di