POV SCARLETT
El despertar no fue gradual; fue una emboscada de los sentidos.
Sentí el peso del brazo de Klaus sobre mi cintura antes de abrir los ojos. Su cuerpo era una pared de calor sólido contra mi espalda, una presencia que reclamaba cada centímetro de las sábanas de seda. No se movía, pero sabía que estaba despierto. Podía sentir su mirada clavada en la curva de mi cuello, allí donde el diamante negro descansaba sobre mi piel, ocultando las marcas que sus labios habían dejado horas antes.