POV SCARLETT
El agua de la tina de mármol negro estaba a la temperatura perfecta, pero mi piel todavía se sentía como si estuviera ardiendo desde adentro. Klaus se había marchado hacía unos minutos; Mateo lo había llamado con urgencia por un asunto en la frontera que "no podía esperar ni a que el Zar terminara de vestirse". Lo vi salir de la habitación con esa elegancia letal, abotonándose la camisa mientras me daba un último beso que me dejó sin aliento, prometiendo volver antes del amanecer.