POV SCARLETT
La dacha de Klaus no era un refugio; era una jaula de cristal y madera preciosa incrustada en el corazón de un bosque siberiano que parecía devorar la luz del día. Desperté cuando el sol apenas era un hilo gris en el horizonte. No fue el despertador lo que me sacó del sueño, ni el frío de la habitación. Fue el sonido.
Podía oírlo todo.
A dos pisos de distancia, una gota de agua caía rítmicamente en el fregadero de la cocina. Escuchaba el crujido de la nieve bajo las botas de un gua