POV SCARLETT
El aire gélido de Moscú me azotó la cara mientras el helicóptero se alejaba de la mansión en llamas. Desde la ventanilla, vi cómo el búnker donde casi pierdo la vida —y donde salvé la de Klaus— quedaba reducido a un recuerdo de humo y escombros. Mis manos aún temblaban, no solo por el frío, sino por el peso de la pistola que todavía sostenía contra mi regazo.
Klaus estaba sentado frente a mí. Su camisa estaba empapada de mi sangre y de la suya, una mezcla oscura que parecía un mapa