POV SCARLETT
Si antes Klaus Vetrovski era una amenaza, ahora era una frecuencia de radio que mi cuerpo no podía dejar de sintonizar.
Después del ataque de los hombres de mi tío, la dacha se sumergió en una calma tensa. Klaus había ordenado que me quedara en la planta superior mientras Mateo limpiaba el desastre en la cocina. Pero "quedarme quieta" ya no formaba parte de mi vocabulario biológico. Mis músculos se sentían como cuerdas de piano tensadas al máximo, y el silencio de la habitación me