El estudio de Damián se convirtió en una jaula para ambos. La puerta apenas se había cerrado cuando el aire entre ellos se espesó, cargado de tensión y palabras no dichas. Lilith permaneció cerca de la ventana, donde la luz del atardecer dibujaba sombras alargadas sobre el suelo de madera pulida. Prefería mantener distancia, como si el espacio entre ellos pudiera protegerla de lo que estaba por venir.
Damián se movía como una bestia enjaulada, sus pasos resonando contra las paredes revestidas d