Alejandra Marie Costa
El túnel olía a humedad, a encierro y a silencio antiguo. La tierra se pegaba a nuestras manos mientras descendíamos a ciegas. Lina sostenía la linterna con las manos temblorosas, pero su luz era débil, apenas suficiente para distinguir las paredes apretadas que parecían cerrarse con cada paso.
¿Cómo sabia sobre este túnel bajo la casa? Pregunta que ronda por mi cabeza llenándome de miedo ¿porque no estábamos enteradas?
Mi hija duerme sobre mi pecho, ajena a la oscuridad. S