A altas horas de la madrugada, la reunión de bienvenida se dio por terminada. Gaby y Noe se dirigen hacía el apartamento de la chica.
—¿Café? —pregunta Noe al entrar en su apartamento seguida por el morocho.
—Seguro.
Noe camina hasta la cocina y una vez allí, se dispone a preparar café para ambos. Gaby se acomoda en el sofá y todos los papeles que todavía seguían esparcidos por la mesita de noche, le llaman la atención. Siguiendo su curiosidad, comienza a leer esos papeles, dándose cuenta que