3 años antes…
—Está muerto —habló Gaby sentándose frente al escritorio de Ian—. Muerto y enterrado, está hecho.
El rubio lo observó con una ceja elevada.
—¿De quién hablas?
—Mira —respondió quitando su teléfono del bolsillo—. Hubo una pequeña confusión cuando le compré el celular a Aye y por alguna extraña razón me llegan sus mensajes. Está todo el tiempo mandando mensajes.
—La espías —acusó Ian entendiendo lo que el morocho hizo.
—Es algo sin querer —se defendió con rapidez.
—No tienes caso.
E