—Eres buena distrayendo —comenta Gaby buscando el vestido de su mujer. — ¿Dónde está? —pregunta para ella misma con la mirada en el piso. ¿Buscas esto? —cuestiona divertida Gaby levantando la tanga de la chica en su mano. —¿No me digas que la rompiste? —inquiere en media queja al tiempo que se la quita de la mano. —No mucho —murmura con una sonrisa tonta y esa sonrisa se amplía cuando ella estira la tanga frente a él mostrando que no servía ni para trapeador. —Ahora voy a andar el resto de la f