LEV
No podía dejarla en ningún sitio visible.
Ni en la casa. Ni en la clínica. Ni en ninguna de las habitaciones seguras que usamos para escoltar paquetes importantes. Todos esos lugares ya estaban contaminados por rumores o por hombres que sabían demasiado.
Pero debía mantener el rumor más importante: Que Nikita había escapado.
Así que decidí bajarla al nivel subterráneo del complejo.
Un lugar que solo usamos para proteger cargamentos extremadamente sensibles.
Sé que no era lo ideal, como una