Siempre vuelvo.
NIKITA «Pasado»
Sus dientes se clavaron en mi cuello. Fuerte. Preciso. Una marca que no se borraría en dos días, tal vez en tres. Pero la iba a sentir hasta que saliera del país. Hasta que matara a Lev. Hasta que volviera.
Lo empujé contra la pared con la rodilla entre sus muslos y lo mordí también. Justo donde empezaba la mandíbula, donde sé que le duele y le gusta. Gruñó. Gruñimos. Esto no era amor. No era despedida melosa. Era fuego antes del silencio. Era sudor antes del vacío.
—Más fuerte