LEV
Dos días.
Habían pasado dos malditos días desde la última vez que la vi. No por elección. No del todo. Había estado ocupado. Las entregas. Las rutas. La nueva clienta que insistía en negociar personalmente. Hacía tiempo que no me metía tan de lleno en los asuntos logísticos, pero con la situación de Nikita “a la fuga”, necesitaba reforzar mi presencia. Asegurar a los míos. Recordarles quién manda.
Y, sin embargo, entre reunión y reunión, en cada minuto muerto, lo único que aparecía en mi ca