Viona soltó un suave suspiro.
—Pensé que si mamá se enteraba de eso, tal vez cambiaría de opinión —dijo, bajando la mirada—. Pero parece que no —añadió, como lamentando no haber podido ayudar a que la relación de Hans y Aria prosperara.
—Hiciste algo muy bueno, Vio. De verdad, muchas gracias —dijo Hans, alborotándole el cabello con cariño. Ella levantó la cabeza para mirarlo, quedándose completamente inmóvil, hechizada por la dulce sonrisa de Hans.
¡Ay, maldición! Si esto seguía así, Viona term