—¡Aaarrgghhh! ¡Maldita sea!
Viona comenzó a destrozar todo lo que estaba a su alcance. Su furia tocó techo al ver cómo su rostro aparecía claramente en la pantalla de la televisión: ahora la buscaban por todos lados como a una prófuga de la justicia. Y pensar que se había esforzado al máximo por borrar cualquier huella de su crimen. Había diseñado su plan de forma meticulosa y minuciosa —desde alquilar un vehículo a nombre de uno de sus matones, hasta llevarse a Aria a lo más profundo del bosqu