Al llegar al estacionamiento subterráneo del hospital, Hans volvió a encontrarse con la policía.
—¿Y bien? ¿Encontraron alguna otra pista? —preguntó Hans.
—Varias de las cámaras de seguridad de esta zona fueron dañadas. No sabemos si fue intencional o una falla, pero les perdimos el rastro —respondió el oficial con tono de pesar.
—¡¿Qué?! ¿Y entonces cómo se supone que vamos a encontrar a Aria, eh? —A Hans se le agotaba la paciencia, al punto de perder el control.
—Mantenga la calma, señor Hans