—Parece que ya perdió el conocimiento —dijo el hombre vestido de médico, contemplando el cuerpo inerte de Aria.
—El medicamento actúa con bastante rapidez —añadió el sujeto disfrazado de enfermero, esbozando una sonrisa de satisfacción mientras observaba la bolsa de suero que había manipulado minutos antes para administrarle el anestésico.
Sin perder tiempo, acomodaron el cuerpo debilitado de Aria sobre una camilla y lo cubrieron por completo con una sábana blanca. Antes de que alguien pudiera