—¿Cuántos días te vas a quedar allá? —preguntó Aria. En ese momento estaba hablando por teléfono con Hans.
—Solo unos días —respondió Hans—. ¿Tanto me extrañas? —volvió a preguntar, en un tono pícaro.
Aria esbozó una sutil sonrisa. Escuchar los coqueteos del hombre alivió un poco esos celos innecesarios que sentía. Si Hans hubiera viajado solo, tal vez no le habría importado, pero el problema era que iba a Varden para acompañar a Viona; la mujer que ahora era su rival por el amor de Hans.
—Sí.