En la convención.
El bullicio de la gente comenzaba a diluirse en el aire conforme el evento llegaba a su fin.
Dianella, con la sonrisa elegante, saludaba a los últimos asistentes y concursantes que la felicitaban. Iba a marcharse, satisfecha y serena, cuando de pronto una sombra se cruzó en su camino.
Era ella.
Elen, con los ojos llenos de veneno, se plantó frente a ella como una amenaza disfrazada de mujer.
Dianella no se movió. Solo la miró, con ese brillo afilado en los ojos, esa joven no le