Tres meses después.
Todo parecía finalmente en calma.
Asha y Bruno, aun en esa etapa de aprendizaje acelerado que implica vivir juntos, se iban adaptando con prisa a su vida de recién casados. Para sorpresa de Asha, empezaba a enamorarse de él… de verdad. No solo lo respetaba, no solo lo deseaba: sentía algo más. Como si su matrimonio fuera una luna de miel interminable, suave y dulce, como un atardecer rosado que no se apaga. Y él, él la miraba como si también estuviera descubriendo un amor nu