La pregunta quedó suspendida en el aire, flotando como un cristal a punto de romperse con el más leve suspiro.
Bruno la miró, y en sus ojos había algo más que asombro. Había desgarro. Era como si cada una de sus entrañas se contrajera de golpe, como si el universo se hubiese detenido justo antes de desplomarse sobre ellos. Su garganta se cerró. Las palabras no salían. Solo la veía… y dolía.
Asha apartó lentamente la mirada del médico, como si necesitara anclarse a una realidad menos cruel. Buscó