Los ojos de Sebastián estaban clavados en Ellyn con una mezcla de reproche, celos y un dolor tan profundo que parecía carcomerle el alma.
—¿De verdad vas a darle otro hijo a Federico, Ellyn?
Ellyn, sorprendida, se llevó una mano al vientre con un gesto instintivo, como si intentara proteger aquella pequeña vida que apenas comenzaba a crecer dentro de ella.
—Sebastián… ¿Por qué lo dices con ese tono? —cuestionó
—¡Porque me duele! —estalló él, incapaz de contener la rabia contenida en su pecho—. L