Mi imperfección en unos ojos verded

Mi imperfección en unos ojos verdedES

Romance
Última actualización: 2026-03-11
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Resumen
Índice

Ashley es una chica común, le encanta su carrera y siente que es perfecta y que su vida va sobre ruedas, tiene un novio que ama o al menos eso cree, hasta que aparece un chico con ojos verdes que pone su mundo patas arriba y un anóninimo que empieza a amenazarla. Su vida ya no es tan perfecta como creía. Ven y descubre por tí mismo.

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Capítulo 1

Mi imperfección en unos ojos verdes

Me despierto intranquila he incomoda he estado soñando con la muerte de mi padre y eso me tiene con los pelos de punta ,miro el reloj son apenas las 10 decido llamar a casa para comprobar que todo está bien y al escuchar a padre me siento más aliviada luego hablo con mi mamá para ver como están las cosas por casa .

Después de la llamada decido darme una ducha refrescante al salir contemplo desde la puerta de mi habitación lo hermoso que es mi departamento no es muy grande pero si esta todo ordenado y limpio.

Voy hacia mi armario y me decido por un vestido violeta que me encanta y unas sandalias al verme en el espejo me gusta lo que observo me veo muy simple pero bonita con mi pelo moreno y mi lunar justo bajo la parte derecha de mi labio.

Decido llamar a Tom a ver que tal de mañana.

Tom es mi novio es un chico un poco mas alto que yo y tiene 21 ya pronto cumplira los 22 rubio y muy atento

-buenos días amor que tal tu mañana.

Pero al otro lado no se escucha nada

-Tom despierta son ya las 11 de la mañana hasta que hora piensas dormir.

-solo un ratito mas amor es sábado responde.

-olgazan , está bien voy al mercado a comprar algunas cosas

-ok un beso.- Me dice

Y la llamada se termina

Me alivio al llegar al mercado y ver todo lo que necesito.Compro algo de leche , yogurt y pan mientras texteo a una amiga para que me envíe unos apuntes inportantes de la ultima clase la cual no pude terminar porque me avisaron que padre estaba grave otra vez. Su enfermedad nos ha hecho sufrir mucho y ensimismada escribiendo a Karla tropiezo con alguien inesperadamente y me disculpo con èl sin apartar la vista de mi celular

-esos son modos de disculparse cuando ni siquiera me miras para poder hacerlo

Me suda la cara, tengo los pelos pegados a la frente y los ojos y es demasiado incómodo, tanto que me levanto de golpe, poniendo los pies descalzos sobre el frío piso de losa. Que intranquila e incómoda me siento, he estado soñando con la muerte de mi padre y eso me tiene intranquila e incómoda. Me erizo de manera involuntaria y sé que volver a conciliar el sueño ante tales circunstancias se me hará muy complicado. Miro el móvil inquieto deseando que amanezca pronto.

¬¬̶̶ genial, las 4 de la mañana ̶ resoplo visiblemente contrariado ̶ ¿Qué haré a esta hora?

Decido darme una ducha para refrescar, salgo de la cama con el pijama de aguacates que me he comprado recientemente, curiosamente no me gustan el aguacate en sí, pero las cosas de aguacate me parecen especialmente adorables. Mientras camino al baño y busco todo lo que necesito para ello me pongo a pensar en todas las cosas que tengo que hacer y sobretodo valorar qué regalo debo comprarle a Tom para nuestro aniversario que es justamente el 14 de febrero, así que tremendamente conveniente para mí. De ahí salen dos en uno. Sonrío ligeramente y me pregunto si la mayoría de las chicas de mi edad hablan y cantan solas en el baño.

Salgo envuelta en un albornoz rosa que compré en descuento en el mercado de Tatiana, es lo que tiene ser una universitaria veinteañera pobre, pero igualmente feliz estoy con mi vida, es lo que siempre he soñado. Estoy estudiando Derecho una carrera universitaria que me encanta y estudié muchísimo para los exámenes de admisión, allí conocí a Tom un chico encantador, atento, servicial, en verdad todo lo que una chica empedernida al Romance pudiera desear.

Atravieso el pasillo de mi pequeño apartamento, tiene una sala, con algunos muebles color mostaza que pienso renovar en algún momento de este año, aunque aún no sé cuándo. Tengo algunos cuadros muy hermosos de pinturas francesas y aunque no conozco demasiado sobre los autores sí que entre los propósitos de mi año nuevo está aprender un poco más sobre arte, por supuesto ninguno de ellos el original, no podría pagarlo, aunque quisiera hacerlo. Más allá de eso, hay dos plantas suculentas que adornan ambos extremos de la sala y una mesa pequeña para dos personas, pero como vivo sola es por el momento más que suficiente.

Doblo hacia la derecha y continúo hacia el cuarto, decido ponerme un vestido azul, creo que resalta bastante con mi tez un poco más tostada. Me miro en el espejo, tengo la piel lisa y bastante cuidada, se notan los cuidados con productos naturales que Karla mi mejor amiga me ha obligado a usar, el pelo rizado largo me cae en cascadas ondulatorias por detrás de los hombros hasta media espalda, tengo los labios rosáceos por el agua caliente y no importa si es verano, el agua caliente en mi ducha siempre tiene prioridad. Me deslizo el vestido por encima del cuerpo, me siento en la cama y abro la laptop, reviso rápidamente el W******p verificando que no tengo mensajes nuevos y me pongo rápidamente a trabajar en el informe que debo entregar el lunes en clases sobre Derechos Humanos.

Pasan las horas mientras me ensimismo en el trabajo, me doy cuenta porque mi estómago ruje con fuerza y hasta ahora es que noto no he desayunado nada, en fin, cosas que me pueden ocurrir a mí perfectamente.

Me levanto a trompicones y preparo un par de tostadas con mantequilla y zumo de naranja, tampoco es que mis opciones sean tan variadas.

Mientras desayuno aprovecho para llamar a Tom, son las 9 de la mañana así que me imagino que ya esté levantándose a pesar de que es bastante perezoso. Tom es un chico alto, rubio y con buenos abdominales, tiene unos modales exquisitos y se porta genial conmigo.

̶ buenos días bebé, ¿Cómo amaneciste hoy? ̶ me dijo con la voz adormilada, seguro que lo acababa de despertar.

̶ Bebé, ¿Qué hacías durmiendo aún?, son las 9:30 de la mañana. Estás holgazaneando.

Muevo la cabeza en señal de desaprobación, probablemente sea yo que siempre estoy madrugando.

̶ Amor es sábado, sé comprensiva, no somos máquinas de productividad.

Hago un ronroneo dulce mientras entorno los ojos por ese comentario, tomo el vaso de jugo y lo sostengo más fuertemente en una mano.

̶ Duerme un rato más, definitivamente hoy te dejaré, mañana ya veremos. Besitos ̶ me despido soltando ruidosos besos al are consciente de que no los ve.

La llamada se termina y ni siquiera se despidió, duerme como tronco este chico.

Aproveché la oportunidad con la llamada finalizada para llegarme un momento al mercado, después del apresurado desayuno me di cuenta de que la nevera estaba prácticamente vacía. Fui recorriendo las estanterías del súper lentamente mientras añadía al carrito las cosas de la lista de la compra: huevos, pan, leche, harina, mantequilla, manzanas, azúcar: la repasé mentalmente una y otra vez mientras recorría la tiendecita. Con una mano empujo el carrito y con la otra texteo a Karla para que me envíe unos apuntes que necesito, ensimismada en mi pequeña burbuja tropiezo con alguien, alto, pe pecho ancho y robusto. Me avergüenzo así que no levanto la vista del móvil mientrar murmuro un lo lamento.

̶ pero qué formas de pedir disculpas son esas, mírame a los ojos si te estás mostrando sincera.

Reacciono ante tal comentario y levanto la vista totalmente descolocada y fuera de mí misma

̶ pero ¿quién te crees que eres? ̶ respondo altivamente ̶ no me conoces, ¿por qué me hablas así, si no me conoces? ̶ qué ojos tan hermosos, mi subconsciente no puede dejar de pensarlo, qué manera de hipnotizar, es una maravilla, sus facciones, su nariz perfilada y bonita, pelo castaño y una barba asomando con aire descuidado. Tiene un rostro perfecto pienso mientras me ruborizo totalmente consciente de mi vergüenza.

̶ alguien a quien has golpeado por estar perdiendo el tiempo en el móvil, estos chiquillos de hoy en día.

̶̶ oye no soy ninguna chiquilla ̶ acentúo encasillando la palabra con comillas manuales ̶ ha sido mi error ciertamente, pero da por sentado que eso no volverá a ocurrir.

̶ eso espero, mira por dónde vas.

Con la misma velocidad con la que llegó se fue, no tuve tiempo a asimilarlo del todo. Solo que me había dejado una gran confusión y que el espacio quedó inundado con un delicioso olor a menta.

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