Al día siguiente, apenas pudieron dormir, Ellyn tuvo pesadillas que solo la inquietaron más.
Ellyn despertó con el murmullo, con la luz colándose en la ventana, el olor cálido del pan recién tostado y el dulce aroma de manzana que siempre le recordaba a su infancia.
Federico entró con una bandeja en las manos.
Fruta fresca perfectamente cortada, pan con mantequilla derretida, huevos revueltos con queso y su jugo favorito, jugo de manzana.
Ella lo miró y sonrió, con ternura, con amor, pero tambi