La sensación de vértigo era intensa y se unía a un sabor amargo que Bastián no había probado nunca antes y ahora parecía una constante, el rechazo.
Carmen lo dejaba, ¿lo dejaba para siempre?, ella había escapado y no quería volver, lo dejaba, después de todos estos años juntos, después de todos los esfuerzos de Bastián para que ella nunca se marchara, luego de tantos cuidados, y eso no era lo peor.
Porque además, Carmen lo estaba dejando para casarse con el sobrino de Bastián, ¡su sobrino!, M