Bastián se quedó por un momento con el rostro volteado, el impacto de la bofetada que le dio Carmen, aún le ardía, confirmándole que ella usó de todas sus energías para darle un golpe muy certero, lleno de rabia y dolor.
Luego de una larga y profunda respiración, repentinamente Bastián volvió a reaccionar.
— ¡Ya basta de mamad@s y lloriqueos! — Gruñó Bastián para retomar el agarre de Carmen con fuerza y volver a jalarla hacia la salida del apartamento.
— ¡No, Bastián, ya te dije que no quier