HOLLY
De pronto la incertidumbre que sentí hace años, cuando le pregunté lo mismo a James, comenzó a extenderse en mi pecho como una opresión sofocante.
—Eh… es muy pronto ¿cierto? —retorcí mis manos—, me precipité… solo… solo haz de cuenta que nada de esto pa… pasó—Di media vuelta y me apresuré a la estufa, los niños tendrían hambre en cualquier momento.
Sus manos me rodearon la cintura y de un tirón me subió a la encimera.
—¿Qué estás haciendo?
—Tenías que arruinarlo ¿no, Austen?
Me tensé en