DAKOTA
El hambre y unas pequeñas pataditas me despertaron, era medio día cuando me di cuenta de la hora. Resultó que descansé muy bien.
Cuando fui hacia la cocina me percaté de la cerveza y la copa de vino que descansaban en la mesita de centro, golpeándome en la conciencia, lo de anoche había sido real. Limpié todo y tiré las botellas a la basura.
Al final no pude hacerlo con Deo, quizá Deo también lo sabía en el fondo. Solo me lavó el cabello, relajándome, luego se vistió y me arropó para ar