RORY
El centro de ayuda a veteranos del ejercito era uno de los principales prospectos que Ulisses Tomazo me había sugerido para la propuesta de caridad.
—Este centro tiene cincuenta años en función, se encarga de dar compañía y apoyo emocional para nuestros veteranos que han quedado solos—me explicaba la directora del centro. Compartí una mirada con mi asistente, quien tomaba nota—. En esta área—señaló un salón—, algunos reciben ayuda para retomar algunas clases y talleres que necesiten, hoy, por ejemplo, tienen clase de computación, solemos recibir voluntarios.
—¿Los voluntarios suelen ser estudiantes o…?
—Oh, la mayoría suelen ser estudiantes y muy pocos de mediana edad—nos condujo hasta otra sección—. También tenemos voluntarios de la milicia, ahora tenemos a un joven soldado que viene tres veces a la semana para ejercitar a nuestros veteranos.
Mientras nos conducía hacia el jardín, una amplia extensión de pasto, solo había una que otra pequeña palapa.
—Puede ser un buen proyecto—