20 AÑOS ATRÁS, EMACIA, MACEDONIA
RORY
—Mamá ¿Por qué tengo que quedarme aquí?
—¡Cállate! —tiró de mi brazo con fuerza, enterrándome las uñas. Chillé—. Has lo que te digo.
—Pero no quiero—resbalé con la acera congelada y ella continuó arrastrándome—, tengo miedo.
Todavía era de noche cuando me llevó a rastras al callejón del mercado, era el complejo del área de comida para los trabajadores del parque industrial que cruzaba la calle. El hedor de los residuos que resbalaban de las tuberías de los