NICHOLAS
Un maldito mes ha pasado en esta pocilga. Lucho por retener mi buen juicio.
No duermo bien, estoy alerta de que un hijo de puta se cuele a mi celda y quiera violarme o matarme. Aunque no te metas con nadie siempre hay alguien que se mete contigo.
En el almuerzo me enteré de que Vittorio estaba aquí, no he visto su cara, pero sé que en cualquier momento va a querer verme, lo sé, lo presiento. Estas cosas no terminarán.
—¡Deja de moverte cabrón o te partiré la cara! —ese fue mi compañer